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Pepe Frisuelos: paz, entusiasmo y generosidad

En ocasiones un nombre, una definición o un concepto genérico permiten definir, en todos sus matices, una situación que resultaría difícil de explicar en pocas palabras, requiriendo entonces de múltiples aclaraciones, puntualizaciones, comparaciones y aptitudes dialécticas supremas. Este es el caso, del termino "paz", que cuando se aplica a un hecho lo llena de diversas interpretaciones, pero cuando lo aplicamos a las fotografías de Frisuelos, todos -absolutamente todos- comprendemos su significado.

Aunque todo esto conforma la base de sus fotografías, también puede originar cierto desconcierto. Son muchos, en efecto, los que solo conseguirán una lectura simple y superficial, pero no son ellos el destino de las imágenes. Con frecuencia, las fotografías de Frisuelos hacen brotar en quien las contempla una emoción difícil de expresar, prefieren guardar silencio, una de las mejores cualidades que debe generar lo bien construido.

En este mundo, en el que, en apariencia, sólo tienen cabida para ser representadas las escenas violentas y solo se considera moderno e interesante el lenguaje artístico-agresivo, Frisuelos representa un hilo de paz, entusiasmo y generosidad.

Sus temas se asientan de manera tranquila en nuestra memoria: los retratos de familia, los instantes decisivos callejeros, la reutilización de otras fotografías fuera del contexto para el que fueron creadas, los personajes anónimos o muy cercanos, los viajes imposibles, en definitiva un mundo "su mundo" lleno de imágenes que, en su mayoría rebosan "paz".

Esta sutil edición llena de belleza, conforma un peldaño más en el entusiasmo generoso que brota de las imágenes de Pepe Frisuelos.

José María Díaz-Maroto
Marzo del 2003


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